¡Cuéntame tu devenir como
maestra o maestro de educación primaria!
Cada sujeto percibe, piensa y
habla de la realidad en función de los trayectos de formación que de manera
consciente o inconsciente asume a partir de otros y junto a otros. En el caso
de los sujetos que nos dedicamos a la enseñanza, el docente se construye, 👀👀a
diferencia de otras profesiones, desde que inicia su proceso escolar y continúa
con la elección de la carrera, la formación inicial y el desempeño profesional.
También, han dejado marcas los
espacios laborales en los que me he desempeñado y orientan, aún en el presente,
mi práctica como profesora y mi interés por comprender, desde otros ángulos, la
formación inicial y el trabajo de los maestros de la escuela primaria. En el
baúl de mis recuerdos distingo algunas situaciones que, según las veo ahora,
dan cuenta de los significados de mi experiencia de ser docente y que apuntalan
mis interrogantes sobre la formación inicial y la inserción a la docencia.
No elegí, guiada por el deseo, ser profesora de educación primaria.📕📖📐 En aquel entonces, me interesaban las carreras relacionadas con física y matemáticas. El magisterio no era una opción para mí. Sin embargo, al ser la mayor de tres hermanas y ante la muerte repentina de mi padre, fue la influencia de mi madre la que motivó la decisión de que estudiara para maestra.
Fue en los años setenta cuando ingresé a la hoy Benemérita Escuela Nacional de Maestros. De acuerdo con el plan de estudios, el contacto con las escuelas primarias iniciaba a partir del tercer semestre. Los estudiantes realizábamos prácticas semanales y en el último mes de cada semestre efectuábamos la práctica intensa, que duraba una semana. Por lo regular, la mecánica consistía en que nos presentábamos a las primarias y observábamos el trabajo del grupo asignado, media mañana, mientras los profesores buscaban en sus programas y libros de texto los temas y seleccionaban los objetivos específicos que los normalistas deberíamos lograr en el próximo día de práctica.
En mi memoria no hay huellas respecto a la observación de un maestro de primaria dando clase frente al grupo. Lo que veíamos eran las instrucciones que los mentores proporcionaban a los niños para ejecutar una serie de tareas, tales como: planas, que los alumnos realizaban en “escalerita”; copias; la resolución de algoritmos matemáticos o la elaboración de series numéricas y la búsqueda, en los libros gratuitos, de respuestas textuales a los cuestionarios que los docentes elaboraban, en ese momento, sobre ciencias naturales o sociales.💥💥💥
Ese mismo día, la mayoría de los profesores
nos daban información sobre los alumnos que no trabajaban, los que presentaban
problemas de aprendizaje o conducta y que por lo tanto les deberíamos poner más
atención. En ocasiones nos daban sugerencias para “controlar” la disciplina del
grupo o veíamos las estrategias que ellos empleaban, para que los niños se
“aplicaran en los deberes”.
De tercer al sexto semestre,
practicábamos con alumnos de ocho a catorce años y en el último año de la carrera
lo hacíamos con grupos de primer y segundo grado, porque, según decían los
maestros de la Normal, eran los años más difíciles, sobre todo, primero, donde
los niños debían aprender a leer y escribir.
Las prácticas eran
supervisadas y calificadas por la profesora de didáctica en turno -quien era la
única responsable del desempeño de los normalistas-, y por el maestro de
educación primaria. Los requisitos para poder trabajar con el grupo eran contar
con la planeación didáctica y con mucho material didáctico llamativo, de
preferencia individual y colectivo.💑💑
La imagen que recuerdo como
practicante durante cuatro semestres, es que ser profesora consistía en aplicar
la información teórica que se trabajaba en la Normal, así como las
prescripciones de los materiales curriculares. Si algo no me funcionaba en el
aula, que por lo regular era siempre, o no correspondía a lo que los
científicos de la tecnología educativa decían, tal situación obedecía a mis
propias carencias y a mi falta de entendimiento. Ante los profesores de la BENM
y primaria no podía expresar mis contradicciones, dudas o fracasos porque esto
repercutía en mi calificación, aunque seguramente ellos vivieran lo mismo.
El último año de la carrera
fue el más significativo para mí porque confirmó que la docencia era otra cosa.
En los cursos de Didáctica especial y práctica docente V y VI, coordinados por
la profesora Conchita, la práctica cobró otro significado: era una fuente de
conocimiento. Descubrí que no era lo mismo trabajar con niños pequeños que con
los de 3º a 6º grados.
En la relación cara a cara con
los alumnos de segundo generé un conocimiento sobre cómo relacionarme con
ellos, cómo involucrarlos en el trabajo de clase y tomé consciencia de algunas
de las “minucias” del trabajo docente relacionadas con: cómo moverme en el
aula; cómo repartir el material para no perder mucho tiempo, de tal manera que
todos iniciaran al mismo tiempo las actividades; cómo revisar la tarea o los
ejercicios de clase; “a ver con la espalda”, entre otras, y que de una u otra
forma repercuten en la vida del aula. Asimismo, entendí que al revisar mi
trabajo con los niños👦👧👨👩 de segundo grado, podía enseñar mejor a los alumnos y
tener más elementos para las próximas prácticas.
Así, en las siguientes jornadas
experimentaba con el grupo de primaria las nuevas secuencias didácticas y ya de
regreso a la Normal comentaba con la profesora las modificaciones que realizaba
a la planeación, en función de los imprevistos que se presentaban en el aula;
confrontaba las problemáticas y dificultades que observaba en los niños, al
aprender determinados contenidos con los autores que leía. Algunas de ellas, en
aquel momento, no tenían explicación, pero la maestra me decía: ¡Fundamenta!
Difícilmente lo pude hacer, los elementos con los que contaba eran de sentido
común; sólo tenía algunas evidencias del trabajo de los niños. Años más tarde,
ya como maestra en servicio, encontré los argumentos a muchas de las
dificultades que presentaban los niños al trabajar…
Para pensar la profesión docente
Ángel Pérez Gómez. El cambio...
En este siglo XXI, la formación inicial del profesorado ha sufrido cambios, ¿cuáles identificas tú? ¿Por qué decidiste ser maestro o maestra de primaria? Cuéntamelo en los comentarios.

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